Desde APIT Córdoba queremos compartir con vosotros una noticia publicada en el Diario Córdoba el pasado 30 de agosto de 2025. Un interesante repaso histórico del historiador Luis Recio, que pone en valor el papel de Córdoba y su entorno en los últimos siglos de Al-Ándalus y la Reconquista.
Adjuntamos la imagen del artículo original publicado en prensa.
Córdoba y su entorno en el final del Islam y la Reconquista
Alfonso XI permitió construir la Sinagoga (1315) y reconstruir el Alcázar Cristiano (1238), además de reconquistar Alcalá la Real, el Castillo de Locubín, Carcabuey, Priego, Benamejí, Rute e Iznájar.
Luis Recio | Historiador
La historia de la Andalucía cristiana que se inicia en el 1212 con la Batalla de las Navas de Tolosa sigue su cauce ascendente hasta el 1350 y no se concluirá ésta hasta el 1492 con la Reconquista de Granada.
Es necesario citar a Fernando III, quien ya en el 1224, aprovechando la división existente de los Almohades en el Al-Ándalus, inicia sus incursiones por Jaén, Loja, Baeza, rescatando a 1.300 cautivos cristianos que estaban al poder musulmán. Previamente habían conquistado Martos y Andújar y entre 1227 y 1228 cuando se inicia la descomposición Almohade en Andalucía, a la muerte de Alfonso IX de León. Tres años más tarde, en 1230, Fernando III es coronado Rey de Castilla y León.
Su mano derecha, el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, en 1231 reconquista Quesada, Tíscar y Cazorla, creándose el «Adelantamiento» de Cazorla, primer señorío ya, de la sede de Toledo.
En 1233 Fernando III tomó Úbeda, Córdoba en 1236, Sevilla en 1248 y Jaén en 1249, donde en el Castillo de Santa Catalina se firmó un tratado de paz con Alamar Ibn Nazar, por el cual, el moro nazarita se comprometió como vasallo a pagar sus «pechos» o impuestos mensuales al monarca castellano, el cual le permite ser el Sultán de Granada, Málaga y Almería, (Reino Nazarita), que así perdurará hasta el 1492 con la reconquista de Granada por los Reyes Católicos en el 1492.
En este tratado de paz, (1250), el monarca cristiano regala al moro los planos de las ciudades Omeyas de Córdoba: Medina Azahara y Medina Al-Zahira.
En el 1262 Fernando III y su hijo Alfonso X reconquistan Cádiz y el que será conocido como Rey Santo, muere en Sevilla después de haber organizado la institución de la frontera, (todos los pueblos con el topónimo de frontera) que dividían nuestra región en dos partes, la occidental cristiana y la oriental islámica nazarita.
Un hecho curioso que merece ser tenido en cuenta a la hora de estudiar la pacificación de Andalucía es el que se suscitó con Sancho IV el Bravo sublevándose contra su padre en 1282, sublevación esta de carácter político y con miras de destronamiento hacia el propio Alfonso X. Este, ayudado por Sevilla, maldijo y desheredó al propio hijo, al mismo que elogiaba la actitud de Sevilla.
De aquí el famoso dicho «No-Madejado», que es hoy aún el escudo de la ciudad, es decir, con una madeja y el «NODO», con la cuarta invasión musulmana, la Benimerina, después de la Bereber, Almorávide y Almohade, en el 1288 iniciaría una nueva igualmente el Rey etapa, en la que, Pérez de Guzmán el Bueno, en la Batalla del Estrecho (1291-1312), en la época de Sancho IV protagonizará un episodio de corte romántico en el asedio a Tarifa. La defensa fue confiada por él a Alfonso Pérez de Guzmán. Este, antes de entregar la plaza a los sitiadores, prefirió entregar su puñal a los enemigos para que mataran, en su presencia, a su propio hijo. Hecho este muy conocido que le valió el sobrenombre de «Guzmán el Bueno» aunque ello no impediría el éxito de conquista por parte de los Benimerines.
Fernando IV el Emplazado fue un buen rey, aunque se equivocara con los hermanos Carvajales, quienes emplazaron al monarca al juicio de Dios y en la Peña de Martos (Jaén), fueron despeñados estos y murió igualmente el Rey.
Le sucedió Alfonso XI el Justiciero (1312-1352), quien después de haber vencido a los Benimerines en la Batalla del Salado (1341), gracias a la ayuda de los judíos de Córdoba, razón por la que previamente había permitido construir la Sinagoga de esta ciudad (1315) y reconstruir el Alcázar Cristiano de esta ciudad (1238), se dedicó a reconquistar Alcalá la Real, el Castillo de Locubín, Carcabuey, Priego, Benamejí, Rute, Iznájar, es decir, los pueblos de la Campiña y Subbéticas de la provincia más próximos a la capital cordobesa.
Os animamos a descubrir esta apasionante historia de primera mano recorriendo los rincones de la Campiña y la Subbética cordobesa, donde cada castillo, cada muralla y cada calle conserva la memoria viva de nuestro pasado.